LA
PESCA CON MOSCA SECA
Acerquémonos
a la orilla con precaución para que las truchas
no nos vean. El agua está clara y es preciso
que no se asusten. Pescaremos remontando el río.
Saquemos primero unos metros de línea, sin
dejar que la mosca toque el agua, y luego, cuando
ya
tengamos el largo suficiente, dejemos caer la mosca
suavemente en el remanso, detrás de esa piedra,
o a la orilla de aquella pequeña correntada,
donde el agua es más lenta, y donde probablemente
hay una trucha al acecho.
Colocada
correctamente, la mosca baja lentamente con la corriente.
La línea no debe quedar estirada y la mosca
no debe "Surcar" el agua. Es raro que una
trucha pique una mosca que "surca" el agua.
La
trucha que está al acecho, apenas percibe el
insecto en la superficie, sube a atacarla, lentamente
primero y luego como un celaje. Pero, cuidado la trucha
no va a "tragarse" la mosca como lo haría
con una carnada; la tomará con la punta de
la boca y si la mano del pescador es demasiado brusca
o demasiado lenta, o le quitará la mosca de
los labios, a la trucha, o le dará tiempo para
que se dé cuenta del engaño y escupa
el anzuelo. Debe engancharse a tiempo; ni demasiada
aprisa, ni demasiado fuerte, ni demasiada tarde.
LA
PESCA CON MOSCA MOJADA
Así
como "mosca seca" significa que la mosca
flota sobre el agua, mosca mojada quiere decir que
la mosca se hunde y trabaja bajo la superficie del
agua.
Muchos
pescadores son ardientes partidarios de la mosca mojada,
en cambio otros no aceptan que se hable de "pesca
con mosca" si no se trata de "mosca seca".
Sin embargo, como los primeros pescan generalmente
bajando el río, mientras los segundos prefieren
lanzar remontando la corriente.
Hay
que reconocer que la técnica de la pesca can
mosca seca es la más difícil. Necesita
reunir la perfección de los implementas utilizados,
la de su manejo y un conocimiento profundo de las
costumbre de los peces. Es un sistema reservado a
los pescadores muy diestros y deseosos de llevar el
deporte a la cúspide del arte y de la ciencia.
La
pesca con mosca mojada es más fácil,
una vez que se han adquirido los conocimientos esenciales
que permiten lanzar la mosca con precisión
a cierta distancia.
Los
principios de la pesca can mosca mojada son los mismos
que los de la mosca seca, con pequeñas variantes,
como lo veremos en seguida.
La
caña debe tener mayor potencia, su peso puede
ser de 180 o 300 gramos. El carrete siempre de peso
proporcional a la caña.
La
línea más recomendable seria el tipo
"cola de ratón" HDH y el invisible
de grueso decreciente, Todo en general algo más
resistente que para la mosca seca.
La
generalidad de los pescadores aquí en este
país usan siempre líneas muy resistentes
y tal vez exageran el margen de seguridad indispensable.
En Otras partes los aficionados buscan, al contrario,
reducir al mínimo la visibilidad de sus líneas
y confían más en la flexibilidad de
su pulso que en la resistencia de la línea.
Aquí se usan líneas de 25 y hasta 35
lbs. de resistencia para pescar truchas de 2 ó
3 kilos, invisibles de 10 a 12 libras, anzuelos del
1 ó del 2, etc., perdiéndose con ello
gran parte de la emoción y del mérito
de la pesca.
Quien
quiera lograr el goce que proporciona la "pesca
con mosca mojada" debe aprender a lanzar su línea
con cierta precisión y a una distancia relativa.
La técnica del lanzamiento es exactamente la
misma que la de la mosca seca, que hemos descrito.
Los
tipos de moscas son diferentes.
Suelen
usarse también otros tipos de moscas de cola
larga, llamadas comúnmente "Streamers",
de las cuales en los últimos años se
han empleado con éxito algunas, con dos anzuelos
acoplados.
En
resumen, si nos hemos expresado bien, el lector habrá
comprendido las diferencias que existen entre la pesca
con mosca seca y la mojada y sus puntos de contacto.
Para
la mosca mojada:
Pero
una vez llegados al lugar de pesca, la prudencia,
para que las truchas no nos vean, debe ser aún
mayor si es posible. Generalmente las truchas esperan
el alimento que viene en la corriente y están
mirando hacia arriba. Si el pescador se mete al medio
del río y se pone a gesticular sin el menor
recato, lo más probable es que termine el día
convencido de que no hay truchas en el agua. A no
ser que se encuentre con el amigo que viene subiendo
la corriente y que le demostrará lo contrario.
Hay
que evitar que las truchas nos vean y que nos oigan.
La
mosca mojada se "lanza", de preferencia,
perpendicularmente a la corriente del río,
un poco hacia arriba, de modo que al llegar a la perpendicular,
arrastrada por la corriente, ya se ha hundido en el
agua y ha tomado la posición y aspecto que
necesitamos.
El
índice y el pulgar de la mano izquierda sujetan
la línea ligeramente tirante mientras la punta
de la caña, con pequeños movimientos
de arriba abajo, le imprime cierto apariencia de vida
a la mosca.
La
mosca ha caído en el lado opuesto del río,
al borde de la corriente. La línea será
llevada por ésta hacia abajo, formando una
gran curva entre la mosca y la punta de la caña.
Cuando ya la corriente haya estirado completamente
la línea y nuestra mosca se encuentre en el
término de su carrera, podemos recoger, con
la mano izquierda, algunos metros de la línea,
sin dejar de mover ligeramente la puntilla de la caña
para hacerle recorrer a lo mosca cierto trecho en
el río, corriente arriba.
Si
no ha picado hasta ahora, es inútil insistir
y es mejor principiar un nuevo lanzamiento. ¡Pero
mucho ojo! Es en este momento preciso (cuando la mosca
sube hacia la superficie atraída por el movimiento
de la caña en el comienzo del lanzamiento hacia
atrás) cuando existen buenas probabilidades
de que alguna trucha se proponga no dejarla escapar.
Por esta razón, el comienzo del movimiento
de lanzar debe ser cauteloso, hasta tener la seguridad
de que la mosca ha sido definitivamente despreciada
por los peces y que la línea no se ha "chupado",
es decir, que algún remolino no la haya hundido
demasiado en el agua. Ambas cosas podrían producir,
si no la rotura de la línea o de la caña,
por lo menos un trabajo excesivo para ésta
y la pérdida de sus mejores cualidades.
El
nuevo lanzamiento puede hacerse en el mismo sitio
que el primero, y aun un tercero o un cuarto lanzamiento
ofrecen posibilidades, en determinado lugar. La trucha
es desconfiada y no siempre se lanza a ciegas sobre
su presa. Algunos pescadores sostienen que el tercer
lanzamiento es el bueno.
Y
así, paso a paso, iremos trabajando el río,
metro por metro, bordeando las correntadas, o haciendo
atravesar los remansos detrás de las piedras
a nuestra mosca preferida.
Por
regla general, debe tratar de buscarse un color de
mosca que se asemeje a lo que los peces están
comiendo. Si no se ve ningún insecto en el
agua o en los alrededores, y no se tiene conocimiento
de los que suelen andar en la región en la
época del año correspondiente, lo mejor
será abrir el estómago del primer pescado
que se logre sacar y ver cuáles son sus preferencias.
A
veces es más importante el tamaño de
lo mosca que el color. Las moscas pequeñas
dan buenos resultados en las correntadas rápidas
y poco profundas, en cambio los streamers encontrarán
interesados en las pozas de aguas lentas y macizas.
Además,
su parecido con los pequeños alevines será
posible mente una tentación irresistible para
los "grandes" del fondo.