Una
vez recopilada toda esta información
pasamos a la acción de pescar. Montamos
las distintas cañas que creemos son
las mas adecuadas y comenzamos a probar;
en esta ocasión las pruebas están
orientadas a definir los mejores hilos,
los mejores flotadores, los mejores montajes
de plomos, los elásticos ideales,
los anzuelos mas adecuados y muy importante
los cebos y engodos apropiados para el escenario,
y todo esto evidentemente dirigido a la
especie que más beneficios nos reporte.
Cuando se consigue todo esto, tarea bastante
larga, complicada y de muchas horas de dedicación,
terminamos con la parte más importante
de la preparación.
Desde este instante hasta el día
de la prueba todos los entrenamientos están
dedicados a perfeccionar la técnica
e intentar mejorar las capturas en las distintas
zonas marcadas por la organización.
Estamos
preparados. Nos encontramos en la víspera
de la competición y hacemos las últimas
revisiones: cañas, carretes, hilos,
flotadores, líneas, bajos de líneas,
anzuelos, etc. Todo nuestro equipo esta
preparado para que comience la competición.
Llegó el tan esperado día
que da comienzo con una gran madrugada,
concentración de los deportistas
y unos de los momentos más relajantes
y satisfactorios del campeonato: el desayuno
y saludo a compañeros que en muchas
ocasiones solo se ven cuando llega este
momento.
Pasamos al sorteo de los puestos, salida
en caravana para el escenario y entrada
en los pesquiles y preparación de
todo el material. Todo esto se desarrolla
en un ambiente cordial de comentarios, bromas,
chascarrillos y risas, pero cuando estamos
a tan solo unos minutos del comienzo todo
se envuelve de un silencio pleno de concentración.
Da comienzo la competición.
Empieza la primera de las dos mangas que
componen la prueba. Las tres primeras horas
para demostrar que no te has confundido,
que tus entrenamientos han sido correctos
e intentar ser el mejor, y por desgracia
para los pescadores tenemos que decir que
por carecer de escenarios homogéneos
tenemos que contar en muchas ocasiones con
el factor suerte de un buen o mal pesquil
para poder obtener un buen o mal resultado.
Termina esta manga y con ello dan comienzo
los comentarios, los cambios de impresiones,
las posibles modificaciones de ultima hora,
las primeras alegrías y también
las primeras decepciones; pero todo el mundo
sigue manteniendo las posibilidades de alcanzar
sus objetivos, puesto que queda otra prueba
que dará comienzo tras un descanso,
mal llamado descanso, puesto que en él
tenemos que recoger todo nuestro equipo
e intercambiar las zonas para que el campeonato
sea lo más homogéneo posible.
En la segunda prueba todo el mundo está
con una máxima concentración:
los que lo hicieron bien quieren repetir
y los que no llegaron quieren mejorar, y
esta tensión se mantiene hasta el
final de la prueba, que conduce al final
del campeonato.
Todo
acabó y llegado este punto nos encontramos
con tres estados anímicos de los
participantes: evidentemente, los triunfadores
pletóricos, alegres y contentos por
el resultado obtenido, los que no consiguieron
llegar pero están satisfechos por
que su resultado no fue del todo malo y
esperan la oportunidad del próximo
año, y por último los mal
llamados perdedores, a los que no les acompañaron
los resultados; porque a estos niveles aquellos
que en ocasiones hacen primeros en otras
pueden quedar últimos y viceversa.
Aquellos, en un principio desilusionados,
piensan que son muchos malos ratos para
no obtener nada y que tanto esfuerzo no
merece la pena y probablemente sea su último
año. Pero cuando llega el siguiente
año y empiezan a sonar las campanitas
de la competición nos vuelve a palpitar
el corazón un poquito más
rápido de lo normal y volvemos a
comenzar con el ritual de la edición
anterior.
Ramón Pacheco